JUNIO: 34 años de historia y organización de las mujeres

A principio de año prometí recomendar una lectura por mes y acá estamos, a mitad de julio y solo habiendo cumplido los dos primeros meses. En parte es porque estoy ocupada con muchas otras cosas, entre ellas la organización del 34° Encuentro Nacional de Mujeres, que se va a hacer este año en La Plata; así que pensé ¿por qué no comparto esto que me está ocupando tanto? Los Encuentros son un espacio único en el mundo y una herramienta para las mujeres de todo el territorio, ¿por qué no aprovechar para difundir lo que son?

Sigue leyendo

Anuncios

FEBRERO: ¿Es posible regular la prostitución?

Un nuevo día y una nueva lectura recomendada: Sobre derechos civiles y laborales en relación a la prostitución

Existen distintas normativas cuyo objetivo es garantizar los derechos de las personas en el ámbito laboral, y se aplican en los diversos espacios, ramas de la industria y actividades.

Entre ellas están las normas de Higiene y Bioseguridad, que tienen por objetivo preservar la salud no sólo de la persona que realiza el trabajo sino las demás involucradas y la comunidad en general.

En este estudio Lira y Fernandez analizan si estas normas son compatibles con el reconocimiento de la prostitución como trabajo, cómo deberían ser aplicadas en ese caso y qué hacer con las que directamente no son compatibles.

Si la gente que trabaja en contacto con otros cuerpos -especialmente con fluidos- debe usar guantes, barbijo y un uniforme adecuado, ¿cómo harían las prostitutas? Si no se aplica a ellas, ¿por qué? Si esa norma es para preservar la salud y seguridad del trabajador, ¿por qué en ese caso la salud y la seguridad no importan tanto? ¿O es que son inmunes?

¿Cómo se trazaría la línea entre servicios sexuales y acoso sexual laboral? ¿Cómo se fija un valor al “trabajo sexual”, que se caracteriza por las diferencias de tarifas entre hombres y mujeres, según el sector socioeconómico, el lugar de procedencia, la apariencia física..? ¿Qué pasaría con el concepto de “consentimiento viciado” (por ejemplo, consentimiento a realizar tareas no deseadas a cambio de un monto de dinero)? ¿Cómo afectaría esto a trabajadoras de otras áreas que no desean prostituirse?

ENERO: Mujeres. Nuestras vidas, nuestras luchas

Cada mes voy a recomendar y reseñar un texto, y a enero corresponde este libro. Para ser sincera, no es de mis favoritos en relación a la cuestión femenina. Hay varios puntos que quedan flojos, cosas que no terminan de cerrarme y en ciertas partes se nota que está desactualizado, ya que es una publicación hecha en el 2009 por el Grupo-taller “Entre nosotras”.

¿Entonces por qué lo recomiendo?

Cada capítulo abarca un tema específico, empezando por un breve recorrido histórico de la posición de las mujeres en los distintos sistemas económicos. Para alguien que ya tiene una formación sólida los planteos que presenta no van a ser nuevos, e incluso puede parecer demasiado ligero, pero es un buen disparador para debatir sobre las consecuencias de la división de la sociedad en clases sociales. Es a través de las dudas y discusiones que surjan de una lectura grupal la forma en que vamos a poder sacarle mejor el jugo a este tipo de textos, y sirve como una introducción para leer trabajos donde se trate la cuestión de una forma más profunda y compleja, como La mujer en el desarrollo social, de Kollontai, o El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, de Engels (acá pueden ver una selección de fragmentos de ese clásico marxista).

La diferencia entre los sexos no implica, por sí misma, un orden de relaciones jerárquicas entre varones y mujeres. No se puede explicar por la biología la desigualdad social ni las relaciones sociales que subordinan a las mujeres a la dominación masculina.

Las clases dominantes justifican su explotación naturalizando la división de clases (“siempre hubo ricos y pobres”, “nacemos con capacidades diferentes, unos progresan y otros no”, etc.) y también han naturalizado el patriarcado: la inferioridad de la mujer, su obediencia al padre o al marido, sus deberes y castigos, la esclavitud doméstica, la maternidad, la prostitución, etc. Los discursos sobre la “esencia” o la “naturaleza femenina” intentan justificar moralmente la función maternal y la total dedicación de las mujeres al servicio de la familia.

El segundo capítulo, mujer y trabajo, aborda un problema que nos hace dependientes de nuestras parejas y por lo tanto vulnerables a cualquier violencia: la precarización laboral, los sueldos desiguales, las dificultades extra para acceder a puestos mejor pagos, las exigencias sobre la maternidad y cómo ésta nos limita…

Mi capítulo favorito es el que escribió María Conti (también conocida como Josefina Rincón) que compartí hace un tiempo en esta entrada. Es la que tiene un contenido teórico más complejo, y responde a preguntas claves para cualquier marxista como de qué hablamos cuando decimos que la clase es la contradicción principal, y cómo se aborda la cuestión femenina desde el materialismo dialéctico.

Las contradicciones de clase y género, expresadas en la doble opresión, son de distinto carácter. La contratación de clase es la principal, entendiendo como tal a la que enfrenta a las clases y sectores dominantes de la sociedad, con el pueblo en su conjunto. La de género es secundaria, pero se establece entre ellas una relación dialéctica y requiere esta última de un abordaje específico. Cuando una mujer es golpeada o abusada sexualmente, requiere una contención que no resuelve la política general solamente (…) Entendemos que en el momento en que una mujer está siendo golpeada o abusada sexualmente, esto pasa a ser la contradicción principal a resolver en ese momento concreto.

El capítulo dedicado al caso de Romina Tejerina, a la que llaman simbolo de la opresión que sufrimos las mujeres, abre a la temática del aborto, la anticoncepción y la educación sexual como necesidades urgentes de las mujeres. El libro cierra con un paneo general sobre el problema de la prostitución, introduciendo de forma breve qué es el abolicionismo. Otra vez, para alguien que ya tiene una postura desarrollada sobre estos temas, los capítulos aportan poco, pero es un libro excelente para sentar las bases sobre temas básicos en relación a la opresión de las mujeres y a partir de ahí construir mediante la discusión y la práctica una línea revolucionaria que realmente tenga en cuenta a la mitad del cielo e impulse nuestra liberación como paso imprescindible para la liberación del pueblo en su conjunto.

Tendencias filosóficas del movimiento feminista. PARTE I

Escrito por Anuradha Gandhy bajo el seudónimo de Avanti y publicado por el Partido Comunista de la India (Maoísta) en la revista People’s march. Traducción colectiva.

 

Uno de los desarrollos más trascendentes a nivel mundial en la era capitalista ha sido el surgimiento e impulso del movimiento de mujeres. Por primera vez en la historia las mujeres se manifestaron colectivamente para reclamar sus derechos, su lugar bajo el sol. Luego de siglos de opresión, la emancipación de las mujeres se convirtió en un asunto urgente, inmediato. Este levantamiento dio lugar a análisis y soluciones teóricas a la cuestión de la opresión femenina, cambiando así el presente patriarcal, la sociedad explotadora. Sigue leyendo

Mujeres y lucha contra las drogas y el narcotráfico

Esta entrada la escribo a partir de temas tratados en el taller de Mujeres y lucha contra las drogas y el narcotráfico, en el 33° ENM.

En taller partimos de experiencias personales, de familiares cercanos en la mayoría de los casos. Las mujeres se recriminaban a sí mismas (¿qué hice mal como madre?, ¿qué le faltó de mi parte?, ¿en qué me equivoqué?…) y terminaban siendo las que llevaban sobre sus hombros la responsabilidad de ayudar a sus seres queridos y la culpa de lo que les estaba pasando a los otros. A medida que varias fueron participando llegamos a darnos cuenta que es un problema que va mucho más allá de la persona que padece una adicción o de la familia individual, sino que la falta de contención, acceso al deporte, actividades culturales y recreativas, recortes en educación y salud, dejan las drogas como única opción para miles de pibes y pibas: no es una casualidad. No es un pibe que “tomó un mal camino” o que “tiene una mala junta”, es un problema estructural.

Sigue leyendo

Mirá cómo nos ponemos

A raíz del testimonio de Thelma, donde denuncia a Juan Darthés de haber abusado sexualmente de ella a sus 16 años, las redes sociales explotaron de testimonios de pibas que cuentan, en muchos casos por primera vez, situaciones de abuso, acoso y demás tipos de violencia que sufrieron por parte de hombres, generalmente de su entorno: amigos, padres, tíos, profesores, compañeros.

Por un lado es angustiante leer tantas experiencias horribles y a la vez cercanas. Pero no callarnos más es también sacarnos de encima un peso enorme: dejar de culparnos a nosotras mismas por lo que nos hicieron. Y es avanzar para que no le pase nunca más a ninguna otra chica, para que se reconozca que no son casos excepcionales o aislados, para que se tome el asunto con la urgencia que tiene. Es avanzar para terminar con toda esa mierda. No callarnos más es darnos cuenta del apoyo inmenso que tenemos, y de la fuerza que nos da la organización colectiva. Es decirle al mundo: estamos hartas, no lo vamos a tolerar más.

También se abre el debate de la responsabilidad de todos nosotros como sociedad, y en particular de los hombres. Es importante hablar de eso, porque el que abusa no es un loco suelto y tampoco un enfermo, un desviado: vivimos en una sociedad donde se nos enseña que el “instinto sexual” de los hombres no tiene freno, y que las mujeres existimos para satisfacerlos. Sí, en el siglo XXI. Y estas ideas no aparecen solas, ni son producto del la mente “malvada” de los hombres, sino que son el reflejo del lugar que nos tiene reservado la sociedad.

Existen diferentes actores con distintos grados de responsabilidad. Está el hombre que comete en concreto el hecho, quiénes lo festejan, lo encubren, lo minimizan, lo ponen en duda o hasta lo niegan, y también el Estado y el gobierno de turno, que constantemente nos fallan a las mujeres: denuncias que no se toman, órdenes de restricción que no se cumplen, violadores que salen en libertad, profesionales que encubren o que no tienen formación en la problemática, leyes que no se aplican, presupuesto escaso o inexistente… ¿Cómo esperamos que no se nos trate como cosas descartables cuando el mismo Estado ni siquiera nos tiene en cuenta en su presupuesto?

Festejo los ovarios de todas las que se animaron a denunciar y decir basta a las violencias cotidianas que sufrimos sólo por ser mujeres. Que esta bronca que nos genera la injusticia se convierta en organización y lucha para exigir lo que nos corresponde, porque la experiencia histórica nos demuestra que sólo así, juntas y en la calle, en una misma dirección es como se le arrancan al Estado los derechos básicos que sistemáticamente nos han sido negados.

Es por eso que le exigimos al Gobierno Nacional que declare la Emergencia Nacional en Violencia contra las Mujeres, porque es quien principalmente tiene en sus manos la posibilidad de resolver nuestras problemáticas, y al no hacerlo, se convierte en el principal responsable de esta situación. La bronca no para de crecer, y ante cada agresión se profundiza nuestra unidad, nuestro protagonismo y nuestra lucha. Tenemos claro que sin definición política y presupuesto para poner en marcha mecanismos y medidas reales que atraviesen a toda nuestra sociedad no es posible hacer realidad la consigna #NiUnaMenos.

Las mujeres sostienen la mitad del cielo

Los siguientes documentos de 1948 y 1973 son de la lucha en la China revolucionaria en torno a la opresión y el papel de la mujer. El editorial del Diario del pueblo del 8 de marzo de 1973 jugó un papel clave en la entonces lucha al interior del Partido Comunista de China sobre si se había logrado o no la liberación de la mujer en la C14723659_1816101195294524_3993291864030576640_nhina socialista. Una serie de artículos de intelectuales conservadores había salido al efecto, con el apoyo de la corriente derechista en el Partido; la Izquierda vio en ello una tentativa de negar la lucha de clases y restaurar el capitalismo. A mediados de 1972, comenzaron a salir artículos que llamaban a prestar más atención a la cuestión de la mujer. El editorial del 8 de marzo de 1973 fue un arma importante en la contraofensiva revolucionaria y reanimó al movimiento femenino*.

 

Sigue leyendo

La calle es una marea verde

Hoy en día el movimiento de mujeres esta en boca de todos; la mayor parte de las discusiones giran en torno al aborto: salís a la calle y ves uno, dos, tres, cuatro, hasta cinco pañuelos verdes. Desde los secundarios se organizan jornadas de concientización, debates, charlas, pañuelazos. Las universidades no se quedan atrás. En el trabajo, en la calle, incluso en el micro te encontrás gente discutiendo ese tema, gente que no te hubieras imaginado, gente que antes estaba en contra de la legalización del aborto y gracias a la discusión que se está dando cambió su postura, chicas muy chicas, de primer año, segundo año se secundaria, se posicionan firmes y con fuertes argumentos a favor. Cosas que hace apenas un par de años no pasaban. Sí era un tema de debate en el movimiento de mujeres y espacios feministas, pero no tenía la masividad de hoy en día.

Por supuesto también encontramos presión del otro lado. Así como están quienes pelean en sus espacios por visibilizar la necesidad del aborto seguro, legal y gratuito, también están quienes se consideran pro vida. El problema está ahí; todo el mundo está hablando del tema, pero ¿ahora que? Ahora lo importante es organizarse para dar la pelea; y contra quién damos la pelea es la cuestión urgente: si contra la vecina de 80 años que se crió en un colegio de monjas o contra el gobierno, que día a día nos desfinancia la salud, dificultándonos el acceso a métodos anticonceptivos, y nos vacía el presupuesto para la educacion, lo que hace imposible la aplicación de la ley de educación sexual integral, ya que ésta necesita perfeccionamiento docente, materiales y demás, que se traducen nada más y nada menos que como gastos, presupuesto.

¿La lucha es contra la religión católica, contra la iglesia, contra los creyentes? ¿Es la catedral de La Plata la que decide si el aborto va a ser legal o no? ¿Es la tía religiosa la que decide el presupuesto para la salud, la que abandona a las mujeres cuando quieren hacerse un aborto? ¿O es una más de las perjudicadas? No es momento para crear divisiones innecesarias, cuando el aborto es una cuestión de salud pública que se lleva mujeres todas las semanas. La militancia por el aborto legal no es un pedestal donde posicionarse de manera soberbia, sino que tiene que ser para las masas y teniendo bien claro a quién hay que reclamar, con quién es la contradicción principal.

¿Con esto me refiero a que hay que callarnos cuando nos vienen con argumentos antiaborto? ¡No! Claramente hay que debatir esas ideas, pero sin olvidar quiénes son los que las sustentan, quiénes son los responsables de que hoy en día la mayor causa de muerte de mujeres en edad reproductiva sean los abortos clandestinos. Y ese no es el compañero de colegio que viene de una familia retrógrada porque no es un problema individual, no es una pelea con el de al lado. Por eso hay que organizar nuestra rabia: juntarnos en las calles, en los barrios, en las facultades, en los colegios. Unirnos y mostrar la fuerza que tenemos contra este gobierno al que no le importan nuestras vidas.

Ahora más que nunca repetimos: La lucha de las mujeres, la lucha por la triple consigna (educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir) va de la mano con la de los estudiantes y los trabajadores contra este gobierno.

La evolución de la Familia (parte III)

Extractos de Engels en El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. [Parte I] [Parte II]

El amor sexual y el matrimonio, de la antigüedad hasta nuestros días
Antes de la Edad Media no puede hablarse de la existencia del amor sexual individual. Es obvio que la belleza personal, la intimidad, las inclinaciones comunes, etc. han debido despertar en los individuos de sexo diferente el deseo de relaciones sexuales, que tanto a hombres como a mujeres no les era indiferente con quién entablar relaciones íntimas. Pero de eso a nuestro amor sexual individual aún media muchísima distancia. En toda la Antigüedad, son los padres quienes conciertan las bodas, en vez de los interesados, que se conforman tranquilamente. El poco amor conyugal que la Antigüedad conoce no es una inclinación subjetiva, sino más bien un deber objetivo; no es la base, sino el complemento del matrimonio.

Sigue leyendo

La evolución de la Familia (parte II)

Extractos de Engels en El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. [Parte I] [parte III]

Poligamia y poliandria
Antes de pasar a la monogamia, a la cual da rápido desarrollo el derrumbamiento del matriarcado, digamos algunas palabras sobre la poligamia y la poliandría. Estas dos formas de matrimonio sólo pueden ser excepciones, artículos de lujo de la historia, digámoslo así, a no ser que estén presentes simultáneamente en un mismo país, lo cual, como sabemos, no se produce. Pues bien, como los hombres excluidos de la poligamia no podían consolarse con las mujeres dejadas en libertad por la poliandría, y como el número de hombres y mujeres independientemente de las instituciones sociales ha seguido siendo hasta ahora casi igual, ninguna de estas dos formas de matrimonio pudo alcanzar un carácter general. De hecho, la poligamia de un hombre era, evidentemente, un producto de la esclavitud y se limitaba a las gentes de posición elevada. En la familia patriarcal semítica, es polígamo el patriarca y, a lo sumo, algunos de sus hijos; los demás se tienen que contentar con una sola mujer. Así sucede aún hoy en todo Oriente: la poligamia es un privilegio de los ricos y los poderosos, y las mujeres son reclutadas principalmente a través de la compra de esclavas. La masa del pueblo es monógama. Una excepción parecida es la poliandría en la India y en el Tíbet, nacida del matrimonio por grupos y cuyo interesante origen queda por estudiar más a fondo. En la práctica, parece mucho más tolerante que el régimen del harén musulmán. Entre los naires de la India, por lo menos tres, cuatro o más hombres tienen una mujer común, pero cada uno de ellos puede tener, en unión con otros hombres, una segunda, una tercera, una cuarta mujer y así sucesivamente.

Sigue leyendo